Seldon Matrix

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junio 29, 2008 México, Monterrey, opinión, política

El Parquímetro-gate

Esta semana y este fin de semana, El Norte ha publicado noticias sobre el uso corrupto de los parquimetros en la ciudad, y como la administración del PANista Adalberto Madero, y sus colaboradores podrían estar implicados en uso indebido y desvío de recursos públicos, haciendo de los parquimetros un negocio personal.

Sin embargo, creo que la nota evade el punto principal: la ciudad de Monterrey requiere de parquimetros. Como es algo que se ha vuelto NECESARIO, es fácil convertirlo en un negocio.

¿Por qué la ciudad requiere de parquimetros?

Hay tres problemas que se conjugan para crear la necesidad de los parquimetros:

  1. Lo terriblemente angostas que son algunas calles de la ciudad, producto, sin duda, de la edad y el diseño original de la Ciudad, y la falta de inversión en la rehabilitación del centro.
  2. La falta de estacionamientos públicos.
  3. La falta de cultura víal, que provoca a los conductores a buscar un estacionamiento lo más cercano posible a su edificio destino (la gente quiere estacionarse en frente del edificio que visitan), en lugar de aceptar estacionarse un poco más lejos y caminar unos metros. Peor aún, esto provoca que cuando sí hay estacionamientos públicos, la gente no valore la comodidad y seguridad de ellos y prefiera pagar un parquimetro a pagar el estacionamiento.

Estos tres problemas se conjugan para crear la necesidad de parquimetros. Si todos se quieren estacionar cerca de su destino, y si las calles son angostas y los edificios no tienen frentes amplios, entonces la oferta de estacionamiento que la gente juzga «cómodo» se reduce al tiempo que la demanda aumenta, pues cada día hay más autos en la ciudad. ¿La forma de regular el uso de estos estacionamientos cómodos? El mercado, a través de los parquimetros.

Pero si aprendieramos a no estacionarnos en la calle, no habría necesidad de parquimetros. Para esto, requerimos de alternativas, como estacionamientos públicos, algo que falta en la ciudad. La escasez de estacionamientos públicos produce precios ridiculos de hasta $100 pesos en algunos lugares del barrio antiguo.

Lo peor es la creación de un mercado negro de personas que te «cuidan» tu carro. A pesar de que la calle es de todos, los parquimetros han creado el incentivo privatizador de estas personas que se asocian para cobrarte o dañar tu auto cuando lo estacionas en la calle. Si estuvieramos dispuestos a estacionarnos más lejos, y hubiera más estacionamientos públicos, no habría necesidad de esto. Tampoco habría necesidad de parquimetros…

Pero es la misma ciudadanía la que no invierte en estacionamientos, y somos los mismos conductores quienes permitimos el status quo vial. Al final del día, reconocemos que el gobierno aprovecha la circumstancia para enriquecerse ilicitamente, pero no podemos negar que nosotros provocamos la circumstancia.

La corrupción empieza en la ciudadanía.

El parquimetro-gate debe ser un punto de partida para reflexionar la carencia de cultura víal en la ciudad, y las formas en que conductores mejor preparados pueden reducir la corrupción de la ciudad.

¿Qué estamos esperando?

2 to “El Parquímetro-gate”

  1. Carlos says...

    Circumstancia? como que circumstancia que no va con «n»?

  2. Hari Seldon says...

    Carlos, sí, pero soy pocho y en inglés es «circumstance».