Seldon Matrix

Blog de opinión sobre política, religión, fútbol, y otras cosas

agosto 10, 2008 cultura, opinión

La Indiferencia y sus Consecuencias

Estaba leyendo el otro día un articulo que decía que la razón por la cual la gente no toma estilos de vida ecológicos, es por que el beneficio de la ecología es menos atractivo que el sexo. Que, por alguna razón, la gente maximizará su placer instantaneo, aunque le cueste su placer futuro. En otras palabras, una persona promedio, si le dieran a escoger entre ganar $50 pesos hoy, o ganar $500 pesos en una semana, se inclinará a favor de ganar $50 pesos hoy.

De hecho, la gente que escribió el articulo hizo un estudio donde se comprobó este comportamiento precisamente. Digamos que a una persona promedio le dan a escoger entre ver una pelicula de Oscar (en este caso fue «La Lista de Schindler»), o ver una pelicula de comedia («Austin Powers», en el experimento). A las personas que les dijeron que la pelicula la verían la siguiente semana, casi todas escogieron la pelicula de Oscar, pero las personas que les dijeron que debían ver la pelicula ese mismo día, escogieron la cómica. Los investigadores argumentan que esto se debe a que la satisfacción de ver una pelicula de Oscar viene hasta después de ver la pelicula, y que la incertidumbre de esa ganancia, aunque superior, provoca que mucha gente prefiera la otra opción.

Tal vez sea por eso que hay tanta gente que vota por la izquierda

Pero regresando al tema del título, esta semana ví muchas cosas en mi vida personal y en las noticias que me provocaron una gran decepción, por que seguimos escogiendo el beneficio de corto plazo, aunque inferior, ignorando el beneficio de largo plazo. Ejemplos:

  1. La gente que vota a favor de la pena de muerte a secuestradores y asesinos, pero ignora los métodos de prevenir que la sociedad produzca secuestradores y asesinos en primer lugar.
  2. Georgia y Rusia que se declaran la guerra entre sí en plenos Juegos Olímpicos.
  3. La indiferencia de la Secretaría de Relaciones Exteriores al abstenerse de fijar una postura nacional con respecto al conflicto por Ossetia del Sur.
  4. La gente que sigue consumiendo de forma poco ecológica y económica.
  5. El descubrimiento de que el Mexicano promedio ahorra menos, en proporción a su ingreso, que hace 6 años, y que ahorra en inversiones de mayor riesgo y menor tiempo, probablemente sin diversificar su portafolio.
  6.  La insistencia de los políticos locales de construir pasos a desnivel, sin importar como afecte esto el tráfico metropolitano, y sin hacer estudios de cuellos de botella en las calles de la ciudad. Al final, los pasos a desnivel INCREMENTAN el tráfico urbano por esta falta de planeación.
  7. El deseo de las empresas Mexicanas de contratar mediocres baratos, en lugar de contratar especialistas capacitados caros, o de contratar mano de obra barata en vez de invertir en tecnología cara. Aunque está comprobado que en el largo plazo son las empresas que invierten en el mejor talento y la mejor tecnología las que ganan el mercado.
  8. Y un largo etcetera…

No queda más que decir que todas estas actitudes tienen que ver con esta naturaleza humana de darle un gran valor al presente, y un valor casi nulo al futuro. Esta indiferencia por el futuro son los cimientos del futuro que estamos construyendo: un futuro que no nos importa. Solo a un ciego le sorprendería que en el futuro haya cada vez más secuestradores y asesinos, una tercera Guerra Mundial en Oriente Medio y Eurasia, un México completamente fuera de los beneficios de la integración mundial, un planeta menos habitable (y menos habitado), carestía, falta de recursos para comprar lo necesario, y para producir (más de lo que ya se sufre), ciudades inviables, compañías en la quiebra, y otras consecuencias indeseables.

Lo peor de todo esto es que no sería la primera vez que creamos este futuro. Este «futuro» también es nuestro pasado: hemos visto guerras en el pasado, crisis económicas en el pasado (e incluso en el presente), problemas urbanos, compañías quebradas, etc… Todos estos fenomenos ya los hemos visto, o los vemos ahora, y siempre ha sido la misma causa: los responsables de estos fundamentos tienen una indiferencia por el futuro, y se concentran en la maximización del presente. Como el que se come todos los huevos de su gallina sin dejar que ninguno empolle, tarde o temprano, se queda sin huevos, y sin gallina. Este es el planeta que estamos construyendo.

Y sí, hay mucha gente muy poderosa que puede hacer grandes cosas para revertir estas tendencias, pero hay mucha más gente poco poderosa que, combinando su poder, puede hacer cosas mucho más grandes para revertir esta tendencia. Recientemente, el candidato democrata a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, sugirió que una medida ecológica sería mantener la presión de las llantas del carro como es sugerida por el fabricante. McCain se burló de él, por que los Americanos no quieren tomarse la molestía de revisar tan pequeño detalle, pero cientos de científicos, ingenieros, y técnicos, asi como la Asociación Americana Automotriz, y la Competencia NASCAR atestiguan que Obama tiene razón, solo se requiere de la participación conjunta de todos. ¿Por qué nos interesa tanto nuestro futuro que tomamos la posición comodina de que venga alguien más a arreglarlo?

Y el problema no solo es con el mundo en general, o con nuestro país o nuestro Estado. No. Esta actitud la tomamos en todas las esferas de nuestra vida personal, y luego nos preguntamos por qué nos ha ido mal. La respuesta es sencilla: optamos por el beneficio inmediato sacrificando el beneficio posterior. El futuro es el precio del presente. A mi me parece un precio demasiado caro. ¿Por qué al promedio de la humanidad no le parece así? No lo sé…

3 to “La Indiferencia y sus Consecuencias”

  1. ADRIAN says...

    Suelo identificarme con lo que escribes ademas de que comparto tu punto de vista, será porque tenemos una educación similar y un una perspectiva poco común de las cosas.
    Lamentablemente al ver este ultimo Post que hiciste reamlemente me puse a reflexionar que eres una persona muy negativa poco optimista, siempre buscando el peor lado de las cosas y claramente lo plasmas en tu post. Igualmente comparto esa actitud contigo, pero quiero que sepas que verte escribir con tal odio o rencor hacia situasiones totalmente externas a ti. decido a partir de hoy cambiar, cambiar para ser una persona mas humana que en lugar de criticar y atacar dedicarme a ayudar, a ser realmente una persona optimista y en todo momento socialmente responsable.
    Realmente Gracias.

  2. Hari Seldon says...

    Adrian, tal vez tengas razón en que este post es un poco pesimista, pero tuve una mala semana.

    A pesar de eso, creo que lo digo tiene razón. Las cosas tienen consecuencias, y el hecho de que decidimos privilegiar el beneficio inmediato por encima del beneficio futuro también traerá sus consecuencias. Me basé en un articulo científico que demuestra que así es como se comporta la gente.

    Saludos!

  3. Cerebro says...

    Es muy triste y cierto, y creo que a la vez en México es todavía mas notorio.

    Los pasos desnivel son típicos. Y mas cuando no sirven como en Guadalajara