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septiembre 16, 2008 cultura, México, opinión

¿Independencia?

Hoy, 16 de Septiembre de 2008, es nuestro aniversario de la Independencia #198. En dos años cumpliremos el Bicentenario, y sobre eso también quiero hablar, pero tal vez al final del post. Primero, voy a hablar sobre una duda que me ha aparecido en boca de seres queridos, en libros de texto, en los medios y en mis propias reflexiones: ¿Sómos realmente una nación Independiente?

El tema de la Independencia real de México se vuelve más relevante por los dichos del líder de la oposición, López Obrador, de que el curso que lleva nuestro país, como lo ha decidido el gobierno que legitimamente representa la voluntad democratica de nuestro país, es el de «vender la patria».  Como yo no estoy de acuerdo con esa aseveración, me salen otras preguntas: ¿qué significa la patria? ¿Quien es México? ¿Qué significa ser independiente o libre? ¿Podemos ser libres viviendo en el miedo, con 17 chavos del Tec secuestrados, otros tantos de la UdeM, los 7 muertos ayer en Michoacán, y compañeros, familiares, amigos y vecinos míos (y de todos los que conozco) viviendo un martirio a causa de la inseguridad? Quisiera ver si en este post puedo contestar a todas las preguntas…

México: nuestra patria

¿Quién es México? La primera vez que hice un viaje de estudios al extranjero, el profesor encargado de prepararnos a enfrentarnos a otra cultura nos dijo, «ustedes creen que van al extranjero a conocer otro país. Lo cierto es que cuando están en otro país, es cuando conocen al suyo». Y fue cierto. Fue en Canadá dónde aprendí la impotancia de la familia, la belleza del idioma español, la calidez de nuestro clima, la melodía de nuestra música y el sabor de nuestra comida. Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Yo he perdido a mi país muchas veces en tantos viajes prolongados que me ha tocado hacer, y en cada uno de ellos aprendo algo nuevo. Afortunadamente, también he viajado a lo largo y ancho de la República Mexicana y sé que para un chilango, ser «Mexicano» o vivir «en México» es solo vivir en la capital y que de forma inconciente, creen que los que habitamos «en el interior de la república» (por que ellos viven en el exterior de la república, supongo) somos un poquito extranjeros. Para los regios, ser Mexicano significa que «todo se puede», y para los poblanos ser Mexicano significa respetar las tradiciones. Para los Oaxaqueños, la mexicaneidad tiene que ver con la cómida y la tierra, y para los Jaliscienses tiene que ver con el tequila, la música, y Siqueiros.

Para cada uno de los Mexicanos, ser  Mexicano significa algo distinto. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: por que cada Mexicano es distinto. Es la suma de nuestras experiencias, imaginaciones, sueños, acciones, valores y ánimos lo que forman a la nación Mexicana. Por ejemplo, hoy cantamos el Cielito Lindo como si fuera la canción más Mexicana, por que la cantó Pedro Infante. Ignoramos que la «Sierra Morena» de donde vienen bajando los ojitos negros que son objeto de la canción está en realidad en España. El español y el catolicismo también provienen de España. Pero no importa por que, como es algo que compartimos los Mexicanos, entonces es algo muy Mexicano. Lo importante de la cultura no es de donde venga, ni a donde va; lo importante es que los Mexicanos decidamos, unanimente, que queremos que sea parte de nosotros, y con eso se vuelve en parte de México. Es por eso que la cultura cambia y crece. Es eso lo que le da sentido a cartones como este, o como este. Es en esos dibujos donde se resume lo que es la Mexicaneidad.

¿Qué es la patria? La patria es dónde viven los hijos de nuestra tierra. Es nuestra tierra, pero también es nuestro imaginario colectivo y nuestra cultura. Es Belanova y Julieta Venegas, pero también es Maná y el Tri. Lo es el tequila, y lo es el Monte Xanic. Lo son los tacos y los sopes, pero también lo es el Sushi Itto. Es lo que hemos hecho y lo que hemos adoptado como nuestro. En resumen, México es lo que aman los Mexicanos, por que México somos los Mexicanos.

¿Y es México algo que siempre será igual? Si así lo fuera, tendríamos un Emperador y nuestro país se extendiera desde Oregon hasta Colombia. Resulta que los países, como las personas, cambian con el tiempo; ya no andamos a caballo, y es un invento Alemán el icono de nuestras calles (razón por la cual fue simbólico que el Vocho terminara su vida en nuestro país y fuera despedido del mundo con «Las Golondrinas»). Así como importamos costumbres, las exportamos. Y así es como cambian las culturas, crecen y se enriquecen.

¿Independiente, o Interdependiente?

Este último punto, el de las culturas que crecen y cambian, es el más controversial en la vida nacional. Siempre ha habido conservadores que creen que México debe quedarse como está y nunca cambiar. Olvidamos que México nació como una conspiración de derecha para excluir a nuestro país de las Reformas izquierdistas que estaba llevando a cabo Napoleón Bonaparte, reciente conquistador de España. Bonaparte era una amenaza para las monarquías clericales de Europa, por que predicaba que el poder provenía de los hombres y creía en los ideales jacobinos de la Revolución Francesa (aunque fuera malo practicandolos). Por eso, la iglesia y los criollos poderosos conspiraron contra el gobierno «usurpador» de Napoleón en España. El primer grito de Independencia, el del Cura Hidalgo, incluyó la frase «¡Viva Fernando VII!», el Rey Católico de España que los ejércitos de Napoelón habían defenstrado. Nuestra «independencia» surgió como un resultado accidental de la revolución que la derecha Mexicana encabezó contra la Izquierda Europea. Desde entonces, los conservadores y los liberales han luchado por definir la cultura de México:

En el Siglo XIX, los conservadores querían conservar el catolicismo, el centralismo y el autoritarismo y los liberales querían cambiarlo todo por el laicisismo, el Federalismo y la democracia. En el Siglo XX, los conservadores querían un país corporatista y los liberales, un país democrático. En el Siglo XXI, los conservadores quieren conservar el corporatismo de los de antes, cerrar a México del extranjero, y evitar que la cultura siga creciendo con el intercambio. Los liberales quieren libre comercio y democracia. ¿Será que los liberales, que quieren que México siga cambiando y siga creciendo, son unos vende-patrias?

Veamos la historia del liberalismo económico en México. Este ya no es un tema nuevo. De hecho, comenzó en 1988, cuando la izquierda Mexicana sufrió un fraude electoral que entronó a Carlos Salinas de Gortari en el poder. Un gobierno democratico, como el de Calderón, se legitima con el voto del pueblo; pero Salinas, como tenía el voto en su contra, necesitó de aliados para legitimarse. Salinas encontró a sus aliados en el PAN, quienes acordaron legitimarlo evaluando su desempeño. Fue con esta «concertacesión» como el liberalismo económico descubrió a México, después de décadas de izquierdismo que devastaron la economía nacional.

El principal argumento del izquierdismo es una mentira que, como la verdad es complicada de entender, es facilmente digerida por el grueso de la población sub-educada de nuestro país. La mentira es que los tratados de libre comercio en los que el país está inscrito, y la subsecuente inversión extranjera, hacen que el país sea menos independiente y por lo tanto, menos libre. Lo cierto es que el país no es menos libre, aunque, tal vez sí sea menos independiente.

En el Siglo XIX, ser independiente tenía un valor que ya no existe en el Siglo XXI. Ser independiente significaba que el país era dueño de todos los recursos del país. El problema de esto es que, a veces, un país no tiene todos los recursos necesarios para crecer. Esto es ciertamente verdadero en el caso de México, donde nos hace falta mucho emprendedurismo e innovación, por ejemplo. La solución es la «interdependencia», en donde nosotros importamos lo que nos hace falta, y exportamos lo que a otros países les hace falta. Es la teoría de David Ricardo aplicada a la política nacional. Somos menos independientes, sí, por que no todas las empresas son Mexicanas. Pero eso no nos hace menos libres. Piensen, si no hubiera Wal-Mart de México, ¿dónde quedarían esos empleos que Wal-Mart genera? ¿Dónde quedarían esos salarios, y el gasto que esos salarios generan, y los beneficios que empresas Mexicanas recogen de esos salarios? La inversión extranjera es un complemento, y no una amenaza, a la inversión nacional.

Las evidencias son muchas. Desde un informe del Banco de México que reporta que la mayoría de las ganancias de empresas extranjeras se quedan en México para ser re-invertidas (contrario a la fantasía de izquierda de la supuesta «fuga de capitales» en donde las ganancias se van fuera de México). Lo cierto es que quienes sacan su dinero del país son los mismos Mexicanos. Por alguna razón que discutiré más adelante, los extranjeros le tienen más confianza a México que los mismos Mexicanos.

Otra evidencia son las reservas internacionales. Para los que no entienden muy bien qué son, basta con resumir que estas son la acumulación del ahorro nacional. Luego de que se pagan todas las importaciones de productos y servicios, nos pagan todas las exportaciones de productos y servicios, y se hace el balance de la entrada y salida de capitales, lo que resta se agrega a las reservas internacionales, que son lo que le dan valor a nuestra moneda y nos permite crecer sustentablemente. Según Banco de México, las reservas internacionales han crecido, del año 2000 al 2008, en 183% durante ese periodo. En el año 2000, México tenía $33.69 mil millones de dólares, y en el año 2008 esas reservas llegaron a ser de $95.5 mil millones de dólares.  Los números no mienten, somos más ricos hoy de lo que eramos hace ocho años.

Tal vez falte para que esa riqueza llegue a todos los Mexicanos, pero vemos evidencia de ella en todos lados. Cada vez hay más empresas, más ofertas de productos y servicios, y más empleos. Claro, este año y el que viene serán dificiles por que la interdependencia nos hace vulnerables a la crisis de Estados Unidos, pero como nuestros fundamentos están fuertes, sobreviviremos la crisis y seguiremos con el crecimiento sostenido, que es lento pero seguro. La interdependencia nos hace un país más fuerte, y por tanto, más libre. El aprender a compartir, a aceptar ayuda, y a darla a quienes lo necesitan, ha resultado ser más redituable que el aislacionismo que pregonan los que quieren que México siga como está (la izquierda). Tal vez, económicamente, seamos menos independientes, pero sí somos mucho más libres.

Un país secuestrado por la corrupción

¿Somos más libres? Al menos económicamente, lo somos. Pero resulta que en todos los demas aspectos no lo somos. Y tal vez pudieramos hablar de la Reforma Electoral del 2007 y como reprime nuestros derechos civiles, pero es mucho más relevante hablar ahora de la violencia y la inseguridad que nos dan miedo, y del miedo que nos impide desarrollar nuestro potencial como personas libres. Los extranjeros, que no tienen que vivir aquí pero que saben que hay negocio, le tienen gran confianza a nuestro país por que saben que aquí podemos hacer grandes cosas. Pero los Mexicanos, que tenemos que vivir aquí, no estamos tan seguros que podamos lograr esas grandes cosas y sobrevivir en el intento.

Me refiero, por supuesto, a los dos amigos de la familia que decidieron salir del país con todo y su familia luego de fuertes asaltos y amenazas de secuestro que vivieron en sus propias casas, en presencia de sus hijos. Me refiero también a los 17 alumnos del Sistema ITESM en Monterrey que están secuestrados, y de los al menos dos alumnos de la UdeM que están en las mismas condiciones. Me refiero a la familia de mi vecino, quien fue secuestrado y asesinado la semana pasada. Me refiero a las víctimas de las grandas en Michoacán, también, y a la amiga de mi hermana que sufrió un secuestro frustrado cuando manejaba frente al David, en San Pedro Garza García, NL, con su bebe en la parte trasera de su coche. Me refiero a los medios que callan estos crimenes, a los que sabemos que las autoridades son complices de los mismos, y a todos los que vivimos el enrarecido ambiente de inseguridad y de violencia en nuestro país. Ayer, Grupo Reforma publicó los «logros» del gobierno luego de la cumbre por la seguridad y los maleantes que han atrapado, a pesar de que el Presidente del Grupo no comparte el optimismo de sus periodistas, y sigue residiendo en el extranjero por miedo a la violencia Mexicana.

No debe ser noticia que el gobierno haga su trabajo, y atrapar maleantes es lo mínimo que puede hacer. El trabajo del gobierno, más bien, es prevenir que los maleantes provoquen que sea necesario atraparlos, en primer lugar; es decir, el trabajo del gobierno es prevenir el crimen más que castigarlo. ¿Dónde están los logros del gobierno en ese sentido? No los hay. Entonces, la noticia es que el gobierno es negligente e incompetente, en el mejor de los casos, o complice y causa, en el caso más realista, en el fracaso de hacer su trabajo. Un gobierno que hace lo mínimo esperado no es noticia por que es lo mínimo que podemos esperarnos. Pero un gobierno tan malo que no puede ni con eso lo es, por que los ciudadanos tenemos derecho a enterarnos, y tomar acciones al respecto. ¿Qué clase de acciones?

Hoy que es día de la Independencia, podemos hablar de un documento independentista de un país vecino. Thomas Jefferson, en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, dice que «cuando cualquier forma de gobierno se vuelva destructivo de estos fines (se refiere a los derechos inalienables a la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad), es el derecho de los ciudadanos alterar al gobeirno, o abolirlo para instituir un nuevo gobierno fundado en estos principios». Sin duda, un gobierno que conspira con los criminales para amedrentar y extorsionar a la ciudadanía es uno que aplasta los derechos ciudadanos a la libertad y la búsqueda de la felicidad. Si le hacemos caso a Jefferson, nuestro derecho y nuestra obligación moral como Mexicanos del año 2008 es alterar o abolir ese gobierno.

¿Que si tengo evidencias de que el gobierno conspira con los criminales? Sé de buena fuente que Peña Nieto y Ebrard conspiran juntos en muchos asuntos de Estado. Considerando que ambos son pre-candidatos de dos partidos políticos distintos para el 2012, esto es indicativo de una abolición de nuestros derechos democráticos. Pero frases como «me vendes o te quito los permisos», dicho a uno de los ex-dueños de empresas que prestan servicio de transporte educativo (empresa que, con esas amenazas, fue vendida al grupo de Ebrard), o la conspiración de los taxis chilangos para financiar el movimiento Lopez Obradorista, son aún más evidencia de un gobierno que hace caso omiso de los derechos de los ciudadanos y que conspira a favor de los intereses de los líderes que se creen dueños del país.

Pero al final de cuentas, nosotros los ciudadanos somos tan culpables como los políticos por permitir que esto ocurra. Somos víctimas de la inseguridad y la violencia, pero solo por que nosotros la provocamos. La provocamos cuando toleramos estos abusos de poder, y nos conformamos con dádivas, Forums y pistas de hielo (migajas de elefantes blancos). Pero sobre todo, lo provocamos cuando actuamos de forma corrupta.

La corrupción es definida por la Real Academia de la Lengua como una «alteración o un vicio». Nuestra cultura Mexicana esta llena de vicios: el vicio del permisivismo, de la altanería de los poderosos, de la aceptación de esta división polarizada entre ricos y pobres, de la avaricia y el egoismo sin limites, y muchos otros. Es en estos vicios donde se origina la corrupción en nuestra sociedad, y que se permea a las instituciones públicas, donde se perpetua.

Como ejemplo voy a poner el caso de una persona imaginaria, un chavo de 17 años que acaba de terminar la prepa, pero que no tiene dinero ni tiempo para estudiar una carrera. El mantiene a su madre enferma y a sus hermanos por que su papá los abandonó, y aunque vive en la pobreza, es una persona honrada. Le gustaría ayudar a la comunidad así que decide entrar a alguna corporación policial de su localidad. Después de un entrenamiento en donde sus compañeros lo intentan meter a vicios, el se resiste con la ilusión de algún día ser quien cambie las cosas, y de ser bueno. Le empiezan a pagar $5,500 al mes. No alcanza ni para los recibos de luz y gas, pero es mejor que no pagarlos. Afortunadamente, Bancomer y otros bancos le dan grandes «prestaciones» por ser policia, le prestan varios meses de sueldo con mucha facilidad sin hablarle de tasas de interés que, de todos modos, no entiende. Por fin se gradúa de la academia y le dan su primer trabajo: vigilar la entrada y salida de vehiculos en una Iglesia de la zona rica de su comunidad. No ha de ser muy dificil, piensa él, después de todo, si van a misa son personas piadosas y ¿quién asalta en misa? Apenas en su primer domingo de estar a las 12 del día, con un calor de 45°c, intenta dirigir el tráfico con su motocicleta de 20 mil pesos, dos camionetas imponentes de 60 mil dólares cada una intentan meterse en la fila, y cuando él intenta poner órden, las camionetas avanzan como para atropellarlo. Los ricos no respetan su autoridad. Al final del día, termina decepcionado y deja que cada quien haga lo que quiera, solo mirando desde lejos y preparado con infracciones en caso de un choque. Esa semana lo ponen a patrullar la zona. Niños de 15 años con carros de 500 mil pesos se pasan los altos, van a exceso de velocidad, y todo lo quieren arreglar con mordidas o amenazan con decirle a su papá que son personas influyentes. Al final del primer día, ya no le importa, solo toma las mordidas. Al final del primer mes viene el banco y le avisa que debe tres veces lo que pidió prestado. ¡Si tan solo hubiera sabido de las tasas de interés! Viene también su jefe a pedirle moche por lo recolectado en mordidas. El sueldo ya no alcanza ni para los recibos de gas, los moches no alcanzan para pagarle al banco ni a su jefe, y las preocupaciones son tantas que ya ni se acuerda de su sueño de cambiar las cosas. Lo único que quiere es salir de deudas. Es cuando vienen unos compañeros, hablandole de millones de pesos, ofreciendole participar en un secuestro de uno de esos niños prepotentes que todo lo arreglan con dinero, de todos modos.

Así es como se forma la corrupción.

Y no voy a decir que está justificado. No voy a decir que nos lo merecemos y tampoco voy a decir que el personaje hipotetico es victima de las circumstancias, por que no es así. Lo que sí voy a decir es que no tenemos derecho de quejarnos de nuestras cosechas cuando nosotros mismos plantamos la semilla y le echamos agua y fertilizante. Si no nos gustan los mordelones, hay que dejar de dar mordidas. Si no nos gusta que haya amateurs en las fuerzas policiacas que sean propensos a la corrupción, entonces hay que contratar profesionales, pagarles como tal, y vigilarlos como tal. El Universal reportó ayer que empresas en el norte del país, como Cemex, están contratando profesionales entrenados por agencias de Inteligencia de Estados Unidos e Israel, y les pagan 80 mil pesos. Eso es 16 veces más de lo que gana un policia municipal. Si no nos gusta como funciona nuestro gobierno, ¿por qué lo financiamos con impuestos y por qué seguimos votando por los mismos?

Ah, por cierto, si ya sabemos que son  las mismas autoridades los que conspiran con los criminales para hacernos daño, ¿por qué permitimos que las autoridades pongan cámaras frente a nuestras casas para «protegernos», cuando sabemos que se utilizarán para compartir información con los secuestradores y así hacernos daño más facilmente? Nos gusta vivir en la ilusión de que podemos resolver las cosas facilmente y dejandoselas a alguien más. Esa flojera e indiferencia son el origen de la corrupción de nuestra cultura, nuestra sociedad, y nuestras instituciones. Somos un país secuestrado por esa corrupción.

¿Y al final, es México libre, independiente, o no?

Sé que este fue un post muy largo, pero quería hacer esta reflexión de tantas ideas. Creo que al final, México es un país independiente por que nuestra cultura lo es cada vez más: independiente del gobierno y dependiente de los Mexicanos. México tiene la solvencia económica y cultural para crecer como país, como cultura y como sociedad, y evolucionar en algo mucho mejor. Lo que nos detiene no es el extranjero; somos nostros mismos. Nosotros corrompemos a la sociedad con la avaricia, la prepotencia, el egoismo, la flojera y la indiferencia, y esa corrupción permea a todos los niveles de la sociedad y lo vemos en un sistema educativo quebrado, en un sistema de salud inoperante, en la inseguridad y la violencia. La buena noticia es que aún está en nuestras manos. En una democracia, la sociedad siempre define su futuro. Podemos elegir quejarnos, o podemos elegir no hacer nada y ambas cosas generarán el mismo resultado: que los políticos sigan haciendo lo de siempre y terminemos más oprimidos de lo que ya estamos. Podemos, también, decidir que esta es una labor patriótica, demasiado importante como para dejarsela a esos políticos incompetentes y negligentes que nunca han trabajado para nosotros, y empezar a trabajar por nuestra cuenta.

Hoy, día de la Independencia, escuchamos de nuevo las campanas, y también escuchamos las granadas. Es hora de recuperar nuestro país. Pero hoy la lucha no es contra los Españoles. Es contra nuestros propios vicios. ¿Seremos capaces de ganar esa batalla?

5 to “¿Independencia?”

  1. tangerine says...

    En muchas formas como comentas Mèxico, es un paìs libre, «democràtico», mas rico, con libertad de escoger una religiòn (ya que se habia proclamado la Catòlica como ùnica) (si se desea practicar una), las riquezas «son nuestras» (aunque lo que es de todos, no es de nadie) y no de España u otro paìs (a excepciòn claro de algunas o muchas empresas, deuda externa :S etc.).

    Pero, desgraciadamente la violencia està a la orden del dìa (al menos donde vivo) llegando al punto de hacer actos a menos de 100 metros de una caseta de policia (es tan bizarro) y mientras tu dices lo que es ser mexicano para algunos habitantes de otros estados, como la comida y tierras para algunos, ser «chilangos» para otros, para mì, ser mexicana es vivir en medio de la violencia, ver como la Policìa no hace nada (por miedo? porque su salario o seguro no vale su vida? por complicidad? por dinero?), ver como aun sigue prevalenciendo el apoyo a la gente de «palancas» y como las personas que de verdad trabajan y hacen valer sus valores, no pueden brillar lo suficiente para sacar adelante un estado del que solo se habla de la inseguridad; y las cosas buenas pasan desapercibidas.

    Y que triste el caso no real que diste, desgraciadamente para algunos no son tan fuertes sus valores, como para otros, y para muestra la medallista de oro Marìa del Rosario, su historia deberia ser ejemplo para personas como el caso que mencionaste.

    Para festejar el mes patrio deberiamos mejor hacer valer nuestros valores en vez de comprar un banderita hecha en China.

    Saludos.

  2. tangerine says...

    btw, este es mi blog

    http://musichead1.blogspot.com/

  3. Hari Seldon says...

    Tangerine, esa es la tragedia del tiempo en el que vivimos. La crisis económica ha destruido los valores sobre los que se fundamenta la sociedad, y ahora que poco estamos reconstruyendo la economía, México debe decidir si quiere regresar a sus valores de antes, o escoger valores nuevos. En cualquier caso, debe recuperar un estado en donde los valores existan y esten por encima de las necesidades diarias.

    Es un proceso que nos tocará vivir.

  4. miranda crosguar says...

    you was a shit

  5. sakura harunow says...

    eres pura mierda