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octubre 23, 2008 economía, México, opinión, política

La destrucción de la riqueza

Hace unos meses celebraban. Nuestros gobernantes presumían que, por primera vez en la historia, México tenía un ingreso per capita de $11,000 dolares anuales. Esto fue solo hace unos meses, cuando el tipo de cambio estaba a $10.50 pesos por dólar, es decir, un Mexicano promedio ganaba $115,500 pesos al año.

Hoy, después de dos semanas seguidas de devaluación, y con un tipo de cambio de $14 pesos por dólar, nuestro ingreso per capita se ha devaluado a $8,250 dólares anuales. México no tenía un nivel de ingreso tan bajo desde los tiempos de Ernesto Zedillo, justo después del error de Diciembre.

La pregunta que todo Mexicano se hará es, ¿como le hizo el Presidente del empleo para destruir 10 años de crecimiento económico en nuestro país? La respuesta, por más sorprendente, u obvia, que parezca, es que no hizo nada.

Se combinan dos factores. El primero, el de la acción gubernamental Mexicana, solo contribuyo, tal vez, en 20% al estado que vivimo shoy. El segundo, sin embargo, contribuye en su gran mayoría a la crisis que hoy vive el país, y tiene que ver con la acción empresarial. Son los empresarios, y no el gobierno, quien ha saqueado al país. Si hace 14 años fue Salinas de Gortari quien nos sacó del «primer mundo», hoy son personas como Lorenzo Zambrano, Guillermo Gonzalez Nova, Roberto Gonzalez Barrera, Alberto Bailleres, Roberto Hernandez, y Alfredo Harp, quienes nos han dejado en la ruina.

¿Cómo sucedió?

Primero, Felipe Calderón prometió ser «Presidente del Empleo» y, como promesa de campaña, propuso una estrategia que aumentaría nuestra productividad y diversificaría nuestras exportaciones. Esto era justo lo que el país necesitaba. Hacerlo hubiera resultado impresionantemente fácil, especialmente considerando que Ernesto Zedillo nos dió el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, y Vicente Fox nos dió el Tratado de Libre Comercio con Japón. Lo único que faltaba era aprovecharlos, y Calderón prometió hacerlo.

Pero resulta que Calderón ganó de una forma legitima constitucional y democraticamente, y eso no le pareció a su adversario, Andres Manuel Lopez Obrador, quien desde entonces ha hecho todo lo posible por impedir que Calderón ejerzca sus políticos a favor del progreso. Calderón, entonces, se le hizo fácil traicionar a sus electores, ignorar sus promesa de campaña, y convertirse, mejor, en el «Presidente de la Seguridad».  La lucha contra el narco ha provocado abusos Constitucionales, contra los derechos humanos, una pantalla sobre la cual Calderón construye una legitimidad cuestionada solo por unos cuantos, pero sobre todo, ha provocado una GRAN distracción contra el problema más importante y urgente de nuestro país: nuestra economía necesita crecer.

Así, Calderón permitió que el Congreso aprobara una Reforma Fiscal que castiga la inversión, una Reforma Electoral que prohibe la libertad de expresión, y una Reforma Petrolera que empeorará los problemas de PEMEX. Consistentemente se ha demostrado que a Calderón, como a AMLO, la ha importado más conservar su puesto que hacer algo productivo con él. Se ha convertido en un traidor a sus electores. Peor, incluso, que AMLO por que con el izquierdista ya sabíamos que nos iba a fregar, pues así lo prometió en su campaña, mientras que Calderón prometió lo contrario y por eso votamos por él. ¿Por qué nos dió la espalda? Solo por vanidad…

Así, México ha desaprovechado grandes oportunidades, y aunque el gobierno dice certeramente que «la crisis podría ser peor» (solo vean a Argentina y sus políticas izquierdistas que, ante la crisis, están por repetir la catastrofe del 2001), pero esto no es consuelo. Sí, es cierto que con AMLO podría ser peor. ¿Y eso qué? No votamos por AMLO; Sí votamos por el progreso.  ¿Dónde nos lo dejaron? ¿Por qué retrocedimos 10 años?

La respuesta está en que el gobierno no hizo nada mientras las empresas hacían todo mal.

Como ejemplo, Cemex, quien pidió prestado en Euros para comprar una empresa que generaría ingreso en dólares, en un mercado que estaba a meses de quebrar. El resultado de tan pobre decisión, que yo advertí como tal hace un año, es una crisis de deuda que ha impulsado a la cementera regiomontana a devaluar el peso y a recortar el 10% de su personal. El mismo patrón de malas decisiones se repite en Comercial Mexicana, en Peñoles, en Banorte, en Gruma, en Grupo Alfa, en muchísimas empresas que exportan su producción a Estados Unidos: un país que ya no puede comprar lo que México produce.

Si en 2006 hubieramos empezado a exportar a Japón, a China, India, Brasil, Rusia, y a la Unión Europea, ¿hoy tendríamos el mismo problema? ¡Por supuesto que no! Pero los empresarios Mexicanos confunden consistentemente la inversión con el gasto, la productividad con el costo, y el crecimiento sustentable con ventas fáciles, y por eso se negaron a hacer entonces lo que hoy nos hubiera salvado. Lo que ocurre en el ambiente empresarial Mexicano es el producto de malas decisiones de los mismos empresarios Mexicanos. Su caída en ventas y ganancias es el castigo justo que el mercado les propina por sus malas decisiones.

Pero siendo monopolios, se sienten dueños del país y han decidido no sufrir las consecuencias de sus actos. Es por eso que traspasarán el costo de la crisis a la gente común. ¿Como? Con la devaluación del peso.

En 1995, la devaluación del peso ocurrió por una orden gubernamental. En ese entonces, era el gobierno quien determinaba el tipo de cambio. Hoy, el tipo de cambio es determinado por el mercado, es decir, por cuanto dinero hay, y cuantos quieren comprarlo y venderlo. Hoy, los empresarios Mexicanos quieren vender sus pesos y comprar sus dolares. Por ley de oferta y demanda, el precio de los pesos se cae, y así sucede la devaluación del peso.

¿Por qué quieren los empresarios Mexicanos vender pesos y comprar dolares? Por que tienen que pagar sus deudas en dolares, sí, pero también por que ya no confían en el país y quieren sacar el dinero. Escuchen bien: no son las empresas extranjeras las que sacan sus ganancias, son los mismos empresarios Mexicanos quienes nos saquean. Lopez Obrador se equivoca, no es a los extranjeros a quienes les debemos tener miedo; es a los Mexicanos corruptos.

Pero tal vez más interesante sea el hecho que, con la caída del peso, los costos, y por tanto los precios, de los exportadores Mexicanos cae, provocando que sus productos sean, de forma artificial, más competitivos al momento de exportar a Estados Unidos. En su afán por no cambiar y no invertir, los empresarios Mexicanos han preferido quebrar al país para poder seguir vendiendo donde siempre, comodamente, y ganar lo mismo. Los castigados, por supuesto, somos los empleados, los ahorradores, y los ciudadanos comunes. Así es como los empresarios transfieren el castigo que el mercado les impone a la ciudadanía. Lo que ignoran es lo que Forbes dijo en mi graudación: que si fuera cierto que las monedas debiles generan riqueza, Zimbabwe sería potencia mundial.

Resulta que no es así. El gobierno de México NECESITA proteger el tipo de cambio, y si no puede (como no ha podido), entonces necesita blindar al país de las consecuencias de estas acciones irresponsables de los empresarios. ¿Qué tal si el gobierno declara que todos los salarios deben pagarse en dolares, y que para determinar su valor actual se tomará en cuenta el tipo de cambio de julio de este año? Van a ver como, rapidamente, los empresarios rematan sus dolares y el tipo de cambio vuelve a lo normal.

Las empresas que tomaron malas decisiones deben sufrir pérdidas, y esta mal que busquen transferir esas perdidas a la ciudadanía. El gobierno ha estado dormido suficiente tiempo. Lamentablemente, tenemos empresarios que se comportan como niños chiflados de 8 años. ¿Será cierto que necesita entrar papá gobierno a castigar las malas acciones, por que los empresarios no pueden tomar decisiones productivas por sí solos? Sí es así, esa será la peor decepción que México me dará en mi vida.

¡Tan fácil que hubiera sido invertir, y exportar a Asia y Europa! ¡Tan sencillo que hubiera sido mejorar la productividad! Pero no, nuestros políticos y nuestros empresarios se fueron por la fácil. Recogieron la fruta que cuelga bajo y, cuando se acabó, ahora todos se niegan a ir por una escalera y prefieren echarle la culpa al árbol. Si en lugar de esto hubieran construido una escalera desde antes, no tendríamos este problema. Pero eso ya no importa, ahorita lo importante es asegurarnos que los culpables no queden impunes y los inocentes no salgamos castigados.

¿Quién tomará la responsabilidad? ¿O será que México preferirá seguir destruyendo su riqueza?

1 to “La destrucción de la riqueza”

  1. jbvzla92 says...

    no puede ser tanta ineptitud y falta de etica de nuestros politicos, aunque ya nada me sorprende, por eso estamos tan mal en todos las demandas basicas del pueblo.