Seldon Matrix

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octubre 27, 2008 México, opinión, política

Abortos

Es una opinión muy personal que, estoy seguro, mucha gente no va a compartir. Pero…

En cualquier sociedad, pero sobre todo, en una sociedad plural y supuestamente democratica, en una sociedad donde reina (o debe reinar) la libertad individual,  cuando algo muy popular se vuelve ilegal, la gente siempre buscará la forma de satisfacerse. Esto crea problemas de mercados negros muy grandes. Ocurrió en Estados Unidos con la prohibición del alcohol, y ocurre con las drogas. Ilegalizar lo popular solo beneficia a los productores de lo popular, por que les da la oportunidad de cobrar más por su producto o servicio. El hacer algo ilegal NO significa que la sociedad dejará de preferirlo.

Lo mismo ocurre con el aborto.

Aunque mucha gente considera que el aborto es una abominación que debe impedirse, y por eso pide que se haga ilegal, hay una gran cantidad de gente que piensa lo contrario. En Estados Unidos, por cada una persona que piensa que el aborto es malo, hay otra que piensa que el aborto debe ser permitido. No me sorprendería si en México la proporción es similar.

Es por eso que, para los que se oponen al aborto les debe quedar BIEN CLARO, que el hacer ilegal el aborto no ayuda en nada a la prevención del mismo. Esto se vuelve relevante por las notas recientes de El Norte (Grupo Reforma) en Monterrey, que exhibe casos en donde, a pesar de ser ilegal, y haber denuncias de por medio, los abortos se siguen realizando. ¿A quién sorprende? Solo a los ingenuos. Algo abrumadoramente popular no dejará de realizarse solo por que es ilegal.

Es aquí donde la ley debe tomar su caracter racional y democratico, si es que no quiere correr el peligro de volverse irrelevante. Queda claro que despenalizar el aborto es la única solución para las cientas de miles de personas que buscan realizarse un aborto, pero que la ley les niega la seguridad juridica, financiera y física ante medicos en el mercado negro. Solo los vengativos (y por tanto, anti-cristianos) dirán que los consumidores del aborto se merecen esta inseguridad. Pero es mi opinión que, si no podemos salvar la vida del feto, lo menos que podemos hacer es evitarle daños a la vida de la madre.

Legalizar, o despenalizar, el aborto no fuerza a nadie a cometer ningún pecado. Tampoco exhime a quienes lo cometen de la justicia divina. Penalizar el aborto, por el contrario, sí da una condonación social a los abusos que los medicos clandestinos hacen de las consumidoras, por lo que constituye un pecado social. La mejor solución, entonces, es legalizar el aborto.

El único limite que yo pondría es que el aborto no fuera pagado por los contribuyentes, como inmoralmente ocurre en la Ciudad de México. Así como no se debe imponer a los pro-abortistas la moral de los anti-abortistas, tampoco debe ocurrir lo contrario. Ningún médico anti-abortista debe ser forzado a abortar, y ningún contribuyente anti-abortista debe ser obligado a pagar por el aborto. Es por eso que el aborto debe ser legal, pero privado. Que haya un marco regulatorio que vigile sobre los medicos que practican el procedimiento, que de garantías y seguridad a las mujeres que abortan, pero que sean ellas quienes paguen el procedimiento.

Es obvio: si hacer el aborto ilegal NO lo prevendrá, pero sí provocará aún más daños y perdidas humanas, entonces la solución es, al menos, prevenir los daños colaterales legalizando el aborto. Esta es la solución más humana.

Aunque claro, sería mejor si la gente abortara, pero como ilegalizar el procedimiento no lo impide, entonces debemos buscar formas alternativas de impedirlo. Como siempre, la practicidad le debe ganar a la ideología, por que es más importante que la gente no aborte, a que la gente que aborte lo haga ilegalmente. ¿No creen?