Seldon Matrix

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noviembre 3, 2008 cultura, educación, Monterrey, opinión, política

La Hipocrecia

En Monterrey nos encanta la puritanidad. Nos indignamos con la presencia de bares table dance, de la prostitución, del aborto clandestino, y de los casinos que invaden la ciudad. Tan indignados estamos, que no cesamos de ver en los medios masivos notas atacando estos «problemas sociales» y pidiendo al gobierno más regulación para impedir su proliferación. Pero, cómodamente, ignoramos la causa raíz de todos estos fénomenos: son negocios que están ahí por que tienen clientela.

Si los consumidores regios no fueran tan adeptos a los table dance, ¿cuantos habría en Monterrey? Si no hubiera gente en Monterrey que le guste apostar, ¿habría casinos? Sin mujeres embarazadas que busquen el aborto, ¿habría opciones clandestinas para el mismo? Es evidente que la razón por la cual existen estas cosas en Monterrey, es por que los regios quieren que exista, aunque sus palabras y actitudes digan lo contrario. Esta es la hipocrecia del regiomontano, una que no nos gusta admitir, y que, sin embargo, existe.

Al pedir mayor regulación de estos lugares, o el volverlos ilegales, lo único que logramos es formar criminales.

Por que la culpa no la tiene quien ofrece un producto, sino quien lo pide, demanda y consume. Sin demanda, no habría oferta. Toda oferta está impulsada por la demanda. Esta es una realidad económica innegable. ¿Alguien se acuerda de Digital Computer? Desapareció por que su oferta no satisfacía la demanda. Así desaparecerán todos estos vicios el día que los regios dejen de consumirlos. No necesitamos que el gobierno controle a la sociedad; necesitamos que los miembros de la sociedad se gobiernen a sí mismos. Esta es la definición de libertad.

Es por eso que, como en la lucha contra el narco, mi postura es permitir y legalizar estos lugares y ahorrarse el dinero y esfuerzo que hoy se gastan en combatirlos para mejor invertirlo en educación y concientización para disminuir la demanda. Por que el problema no es que los lugares existan; el problema es que existen por que hay clientes. Si en lugar de combatir estos productos y servicios indeseables, mejoramos la educación para que haya menos demanda, entonces formaremos una mejor sociedad. Una que no requiere de un gobierno fuerte y totalitario, más bien una que sabe ejercer y disfrutar de su libertad.

Pero claro, esta es la solución más sensata. No la más popular. Lo más popular es tener un dictador que imponga control. En Monterrey, nos gusta controlar los vicios. En el DF, les gusta controlar a los ricos. Por eso el dictador de moda en el DF es AMLO, y en Monterrey, es cualquier político que prometa «luchar» contra los antros y los vicios. En ningun lugar del país creemos en la libertad, excepto cuando nos conviene. Con esta hipocrecia, ¿como va a llegar el país a alguna parte?

Es hora de vivir la libertad honesta. Solo así formaremos una sociedad fuerte y prospera.

1 to “La Hipocrecia”

  1. Jesus says...

    cierto!!