Seldon Matrix

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diciembre 22, 2008 México

Requiem por dos espejos

El día de hoy me robaron los espejos de mi carro que tiene dos meses de salir de agencia.

Lo hicieron en plena luz del día, en las dos horas que estuve en la oficina en la mañana (salí a junta a media mañana). Lo hicieron a dos días de la navidad. Lo hicieron anónimamente, en una zona que es supuestamente segura, frente a un edificio con protección privada, y todavía tuvieron el detalle de dejar el auto tal y como lo encontraron, pero sin los espejos que se llevaron.

Es indescriptible la frustración que siente una persona cuando se siente seguro y resulta que no lo está. Cuando su propiedad le es robada, pero sobre todo, cuando su seguridad le es arrebatada. Afortunadamente solo fueron los espejos, pero si hubiera sido el carro, o si hubiera sido yo? Me han dicho que en esta ciudad no se trata de si te pasará o no, sino de cuando. Es solo cuestión de tiempo. Con el suceso del día de hoy me queda claro que no necesita ser mucho tiempo para que ocurran estas cosas. A pesar de saber que el DF es un lugar dificil, no me habia sentido amenazado por que, según yo, siempre estaba en zonas «seguras». Ahora veo que no puede existir tal cosa.

Todos los días veo esta zona plagada de policías. Si no por otra cosa, por que la señora de la esquina hace unos tacos riquísimos, y por ahí de las 2pm siempre hya unos 20 o 30 policías comiendo con ella. ¿Como es posible que sean tan buenos para gastar su sueldo pero tan malos para desquitarlo? ¿De verás les cuesta tanto trabajo mantener las calles seguras? Digo, a dos cuadras hay embajadas de países extranjeros, ¡por favor!

Lo peor es que, apenas me di cuenta, fui a la agencia a preguntar como puedo reparar el auto. No tienen espejos en inventario y la planta está de vacaciones. Será hasta Enero cuando pueda reparar el auto. Así es. Un hurto tan pequeño me ha dejado sin auto por al menos dos semanas.

Me da mucho coraje leer de los altos niveles de criminalidad que hay en el país. Pero es peor cuando le pasa a uno mismo. No se lo deseo a nadie, por que aunque solo sean dos espejos, eran míos y yo los sentía seguros, y ahora veo que no es así. Más que los espejos, me han robado la ilusión de seguridad. Me han robado el sueño, y me han regalado estrés. ¡No se vale! ¿Quién les dió permiso?

Necesito hacer algo y acepto sugerencias.