Seldon Matrix

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marzo 2, 2009 economía, México, opinión, política

Inflación Deflacionaria

El día de hoy, bajó el precio real de la gasolina y el diesel, de la comida, de los servicios de agua y drenaje, luz, y gas, de la ropa y de todo lo que se vende en nuestro país, México.

Lamentablemente, también bajó tu salario, y el mío, y el valor de nuestros ahorros y de las ganancias de las empresas que nos dan empleo.

En resumen, bajó el valor de toda nuestra economía. ¿Por qué? Por que, al cotizar al peso en 15.50, una devaluación de más del 55% en 8 meses, el valor de todo lo que cotiza en pesos, de todos los precios en pesos, ha disminuído.

Así, mientras los precios parecen subir, en realidad bajan. Esta paradoja, a la que llamaré «Inflación Deflacionaria», es una que México no habia vivido en más de 10 años, y es preocupante para todos. Por ejemplo, hace unos meses nos quejabamos que la gasolina costaba más en México que en otros países. Gracias a la devaluación, aunque el precio en pesos de la gasolina ha subido, el precio real se ha desplomado. Si hace unos meses el precio de la gasolina en nuestro país era de $2.40 dólares por galón (20 centavos más caro que en Estados Unidos), hoy, el precio de la gasolina es de $1.89 dólares por galón, o 31 centavos menos que en Estados Unidos.

De igual forma, si tu salario era de 10,000 pesos al mes, ganabas $833 dólares mensuales. Gracias a la devaluación, ahora ganas $645 dólares, es decir $188 dólares menos. Si el PRD logra obligar a todas las empresas del país a otorgar un aumento involuntario del 30%, como lo propone, tu estarías ganando lo mismo que lo que ganabas antes de la devaluación. Es decir, esta propuesta que causará desempleo (y que te podría costar los $645 dólares al mes que todavía ganas), solo le reestablecería a los pocos afortunados que aún permanezcan empleados lo que perdieron, pero no estarían ganando más que antes.

«Inflación Deflacionaria»: los precios en moneda local suben, pero el valor se desploma. Esto es lo que estamos sufriendo. A principios del 2008, nuestro gobierno se regocijaba por que, por primera vez en la historia, México era un país de $12,000 dólares anuales per capita (Estados Unidos es casi 4 veces ese tamaño, con $46 mil dolares anuales per capita). Es decir, el Mexicano promedio ganaba 12 mil dolares o, en ese entonces, 126 mil pesos al año. Gracias a la devaluación, esos mismos 126 mil pesos al año ahora son $8,130 dólares anuales. Gracias a la devaluación, el Ingreso per Capita en México es el mismo que hace 10 años. Gracias a la devaluación México, otra vez, ha perdido una década de desarrollo.

¿Dónde está el progreso? Es una pregunta válida considerando lo grave de la situación. La diferencia entre esta crisis y la de 1994/95 es que, en aquel entonces, la pérdida fue definitiva y solo una intervención extranjera y el FOBAPROA pudieron reactivar la economía. Ahora, las pérdidas son producto de un escape de capitales, impulsados por un pánico masivo que es, en su mayoría, injustificado y temporal. La diferencia es que 2009 pasará a la historia como un mal año del cual pronto nos recuperaremos, mientras que 1994/95 fue una masacre económica de la cual nos recuperamos de milagro. Esa es la diferencia.

Otra diferencia es que, antes, no ahorrabamos tanto y lo que debíamos era en dólares y a tasa variable. Hoy, ahorramos más y debemos en pesos y a tasa fija. Es decir, así como nuestro salario ha disminuido en valor, también nuestra deuda.

En resumen, estamos muy mal, pero hemos estado mucho peor. ¿Es esto consuelo? Por supuesto que no. Sin embargo, tampoco debe ser motivo de queja o de desesperación. Más bien, ahora es el momento de proponer soluciones innovadoras. Nunca antes nos habíamos enfrentado a un problema de esta naturaleza, y probablemente sea la primera ocasión que un país sufre de esta forma. Es decir, las soluciones que el gobierno ha implementado e implementará, que son, como todo en este país, copiados indiscriminadamente de otros países ante retos distintos no funcionarán por lo mismo que son copias indiscriminadas. Necesitamos liderazgo sin precedentes. El problema no son los precios, ni la solidez de la economía, ni nuestra capacidad productiva. El único problema de México es el tipo de cambio.

El origen de este problema es que, mientras el gobierno puso a disposición de empresarios tratados de libre comercio, financiamiento y expertise para exportar a casi todos los países del mundo, la flojera de los empresarios los impulsó a concentrarse únicamente en Estados unidos. Esta no es una falla del gobierno. Es una falla de nuestros empresarios. Y será responsabilidad de los empresarios el resolverla. Si México logra posicionarse tan bien en exportaciones mundiales como lo ha hecho en Estados Unidos, y si esto ayuda a reducir o eliminar el deficit en la balanza comercial del país, el tipo de cambio puede regresar a niveles prudentes, y sí habremos abatido la crisis. Esta es nuestra única opción.

Las intervenciones de mercado que hace Banco de México son como darle una aspirina a un paciente que ha perdido su pierna y su brazo. ¿Por qué? Por que las reservas internacionales son finitas, y cada que hay una intervención, se consume este recurso. Como las reservas son un componente en el cálculo del tipo de cambio, se puede provocar una baja en el corto plazo (8 a 48 horas), pero en el mediano plazo (48 horas en adelante) se provoca una devaluación peor. Cada que hay una intervención sucede exactamente este ciclo y basta con ver los periódicos para saber que es cierto. Las piernas perdidas no se reemplazan tomando aspirinas. Necesitamos prótesis. Hemos perdido a nuestro principal comprador, así que necesitamos compradores nuevos. ¿Por qué no mejor usamos las reservas para financiar exportaciones a Europa o Asia? Por que eso requeríra de un nivel de imaginación que es imposible alcanzar si eres miembro del aparato político Mexicano.

Así, con lideres ineptos y empresarios flojos, con una población que prefiere quejarse y lamentarse en vez de buscar alternativas y políticos dispuestos a aprovecharse de la situación antes de sacrificarse por su país, México volverá a perder una década en esta crisis de Inflación Deflacionaria. ¡Tan fácil que es ganar en esta, y tan dificil que es convencer a los jugadores! Que triste es ser Mexicano a veces, ¿no creen?

2 to “Inflación Deflacionaria”

  1. Víctor Ceja says...

    Hola, que interesante entrada hoy aprendí un poco mas de economía (Gracias). Pregunta ¿No conviene en este momento que el gobierno controle el tipo de cambio como antes para frenar la devaluación del peso ante el dólar?

  2. Hari Seldon says...

    Victor Ceja,

    Cuando el mercado no puede sacar la presión que la economía le impone de forma natural (en este caso, con el tipo de cambio), la saca de forma no-natural. Por ejemplo, los bancos podrían subir las tasas de interés para evitar riesgos, y las empresas podrían subir precios para tratar de cubrir sus pérdidas. Es decir, no se evitaría la inflación ni el desempleo. Y al final, tendríamos que devaluar la moneda de todos modos, pero todos los efectos se acumularían hasta ese momento.