Seldon Matrix

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abril 19, 2009 Cemex, futbol, Tigres, UANL

El descenso de Pekerman

Ayer Tigres escribió un capitulo más en la historia de su lucha por “no” descender. Sin embargo, la escribió como si lo que quisiera fuera, más bien, lo contario.

Aunque lo obvio, y lo fácil, sería acusar el fracaso en el error de Manuel Viniegra, lo cierto es que Viniegra no es defensa, sino delantero, y que el error, más bien, es ponerlo en esa posición. Esa decisión, como muchas otras decisiones desatinadas son responsabilidad del técnico Pekerman. Justo sería que los medios se relajaran contra el jugador quien, fuera del error, dió un gran partido, y le reclamaran al técnico lo que es justo reclamarle.

Nadie puede decir que Pekerman carece de conocimientos futbolísticos. Al contrario, su carrera está bien documentada, así como sus éxitos. ¿A qué se debe el fracaso, entonces? En mi opinión, esto se debe a que, aunque Pekerman sabe mucho de futbol, no sabe nada de los Tigres.

¿Por qué mandar a Bogado, que no mete goles, cuando ahí estaba Loquito que sí los sabe meter? ¿Por qué meter a Molina, que aún no ha dado un buen partido, cuando en la banca estaba Acuña? ¿Por qué no meter a la gente que tiene bien puesta la camiseta, en lugar de meter a gente que sigue mostrando que no le importa el equipo? El partido de ayer no era el lugar para demostrar nada, sino para rendir. Por eso extraña que se le siga dando oportunidad a gente que, ya sabemos, no rinde, incluyendo el Kikín y Aguilar. En el papel se pueden ver muy bien, pero en la cancha y con la playera felina, se ven muy mal. ¿Por qué seguirlos metiendo?

Es fácil culpar al árbitro, y Tigres tiene motivos amplios, no solo en este partido sino en muchos otros. Pero lo cierto es que el Kikín tuvo una clara que no metió, lo mismo que Bogado, lo mismo que Lucas Lobos. Si las hubieran metido, ¿hubiera pesado tanto el error de Viniegra? La respuesta, obvio, es “no”. La pregunta, entonces, es ¿Por qué no meter gente que sí sabe anotar? ¡Hasta Luis Ramírez estaba en la banca, y todos conocemos la historia de él con el equipo! En el futbol, los amuletos, la suerte, el amor por los colores, todo eso, a veces cuenta más que la calidad futbolística individual. Lo cierto es que Tigres no es un equipo, sino una colección de jugadores, algunos como Omar Bravo, jugadores que no juegan pero si cobran, y otros como el Kikín, jugadores que juegan muy por debajo de su potencial. Y ninguno juega para los demás. ¿Cuantas oportunidades vimos ayer, desperdiciadas por que el jugador decidió tirar cuando venía un compañero con oportunidad clara para anotar?

Sin juego de conjunto, sin amor por el equipo, sin conocimiento de su historia, de la pasión de sus seguidores, de la identidad de sus jugadores, y sin compromiso, el equipo descenderá. Es algo que los aficionados no merecemos. ¿Por qué nos siguen tratando así? Por que prefieren traer gente cara, como Pekerman, en lugar de traer gente comprometida, como Batocletti. A veces, millones de dólares son más baratos que pedir una disculpa, para algunos. Pero, lo barato sale caro. ¿No creen?

Me invade la tristeza por la derrota de ayer. Obvio, estaba muy enojado por el error de Viniegra, solo que con la toma no ví bien quien la había cometido. Cuando me enteré que fue ese jugador es que pensé que, en realidad, Viniegra dió un gran partido. La culpa es del técnico. La culpa es de quién contrató al técnico y a sus jugadores. La culpa es de quien los financia y los tolera (nosotros los aficionados). Pero bien dijo Van Gogh, que “la definición de locura es esperar resultados distintos haciendo lo mismo una y otra vez”. Si seguimos llenando el Estadio, si siguen comprando renombre en lugar de compromiso, si siguen separando el futbol de la identidad del equipo, de la ciudad, de la institución, entonces seguirán acumulandose los fracasos.

Y es por eso que Tigres, lamentablemente, merecerá descender. Al menos que cambien el rumbo. Aun faltan 3 partidos. Esperemos que el rumbo cambie en ese tiempo.