Seldon Matrix

Blog de opinión sobre política, religión, fútbol, y otras cosas

marzo 21, 2010 droga, ITESM, México, opinión

El Viajero en el Tiempo

No sé por qué estas cosas me pasan a mi, y no a alguien más.

Anoche, iba regresando del cine en mi EcoBici, cuando me detuve ante un resplandor cegador. De él, apareció una persona vestida de una forma muy rara. Se presentó únicamente como un «viajero en el tiempo» que venía por que no aguantaba ya la miseria y violencia en la que nuestro país vivía. Aparentemente, teníamos el destino de ser un país próspero, pero conforme el tiempo ha pasado y hemos definido nuestro futuro, el camino se tornó cada vez más sombrío hasta que nuestro viajero no pudo más que vivir en la pobredumbre.

Mi viajero me contó, entre otras cosas, que había visto muchos futuros posibles, y que precisamente por eso, el futuro en el que le tocó vivir era mucho más deprimente. «¿Sabías tú», me preguntó, como un ejemplo, «que en un futuro alterno Jorge Antonio Mercado Alonso logró ser un empresario Mexicano que creó más de 15 millones de empleos, y que Javier Francisco Arredondo Verdugo inventó tecnologías que posicionaron a México en la exportación de altos desarrollos?».

Jorge Antonio y Javier Francisco, para quien no esté aún familiarizado con el tema, son los muchachos alumnos del ITESM que murieron en una balacera frente a este Instituto.

«¿Y cómo lo iba yo a saber?», le contesté, con otra pregunta. «Ese es el mayor crímen de lo que ustedes le están haciendo a esta era», me dijo, «que no saben todo el futuro que están destruyendo». Exactamente. No sabemos el valor de todas estas personas que estan muriendo por el narco. Más de 20 mil personas han muerto en esta guerra contra el narco desde el año 2000. Muchas más han muerto desde 1990, cuando los Estados Unidos nos pidieron que lucharamos su guerra por ellos en nuestro país.

La muerte de cada una de ellas es una tragedia. Nunca, como dice Stalin, serán solo una estadística. ¡Por supuesto que son una tragedia! Hay gente que los quiere; los quería. Tenían papás y mamás y hermanos y seres queridos que ya no pueden disfrutar de su presencia. Todos y cada uno de ellos. Eran una parte fundamental de nuestra sociedad, que contribuían, y no sabemos qué más pudieron contribuir. Y nunca lo sabremos. Tal vez mi viajero tenga razón. Tal vez pudieron haber sido empresarios que desarrollaran la economía, o inventores que desarrollaran la tecnología de nuestro país. Otros pudieron ser artistas, o viajeros, o historiadores, o, simplemente, excelentes padres y madres de grandes personas para nuestro país. Ahora, ya no tendrán la oportunidad de serlo.

Mi viajero me vió, con una cara acusadora, como si yo personalmente tuviera la culpa de lo que está ocurriendo, mientras me reclamaba: «Por tu culpa, México no pudo ser el gran país que pudo ser, y en su lugar, es un país miserable del cual todos quieren huir».

«¿Mi culpa?», le pregunté, «Yo no soy Gobierno, ni soy narco. Yo solo soy una persona que hace su trabajo y vive por aquí. ¡Por supuesto que me incomoda lo que sucede! Pero, ¿Qué puedo hacer yo para cambiarlo? ¿Por qué me culpas a mi?»

Su respuesta me dejó frío y avergonzado: «Puedes hacer muchas cosas. En Tiannamen, bastó con que un estudiante se parará frente a un tanque. ¿Frente a cuantos tanques te has parado tú? ¿Cuantas marchas has encabezado? ¿Cuantas cartas al gobierno has escrito? ¿Frente a cuantas balas te has puesto? ¿Cuantas veces has confrontado a los participantes de una balacera y les has gritado que tienes derecho a algo mejor? ¿Cuantas veces has dejado que sean los narcos y los políticos corruptos quienes sean los protagonistas de tu país, para que ellos lo destruyan mientras que tú, cómodamente, solo vives y eres testigo indiferente?» Su tono cambió de acusación a enojo cuando me dijo, «Tú, y todos los demás como tú, Mexicanos que viven en la clase media, que no luchan pero sí se quejan, son la razón por la cual nada se ha arreglado. Y nunca se va a arreglar, por que nunca nadie hizo nada más que quejarse y ser espectador. Nadie se levantó a ser protagonista del destino del país. Por eso, el destino del país terminó por desaparecer».

Se contuvo. Ya no pudo decir más. La vergüenza en mi era tan grande que tampoco podía aguantar más. El viajero tenía razón. Jorge Antonio y Javier Francisco habían muerto por mi culpa, y la culpa de todos los Mexicanos. Sus logros, y los logros de los demás muertos por el narco, nos los perderíamos para siempre. El país que ibamos a tener, jamás lo tendremos.

El viajero, entonces, rompió en llanto. «Y las cosas solo empeorarán si no haces nada», dijo, y desapareció. Como si nunca hubiera estado aquí, el viajero en el tiempo se fue sin dejar evidencia.  Pero su huella, sus palabras, se quedaron conmigo. ¿Cómo podemos sentirnos indignados o traicionados de lo que ocurre si no hemos hecho nada para mejorar la situación? Por Jorge Antonio, Javier Francisco, y los demás caídos en esta Guerra Insensible. O ya de menos, por la muerte del país que le ibamos a dejar a nuestros hijos, pero que ya no podemos por que el narco se robó la herencia, reemplazandola con desesperación. Por los muertos, por los vivos, por nuestros hijos a los que le queredemos heredar un mejor país, o por nuestros padres que no nos lo dieron así, o, ya de menos, por nosotros mismos y nuestras conciencias. Tenemos que hacer algo. Hoy mismo, ya mismo.

De lo contrario, ¿con qué cara podemos enfrentar, si es que regresa, al viajero en el tiempo que nos acusa de robarle el destino de su país, que es nuestro país en el futuro? Ese país de desesperación en el que vive, ¿Es dónde queremos que nuestros hijos vivan? Hagamos algo para terminar con esto. Hoy mismo, ya mismo. ¿Qué dicen?

2 to “El Viajero en el Tiempo”

  1. Carnal Marcelo says...

    Yo conoci a ése viajero! y sí, vestía raro y vivía en una pocilga. Traía botas de víbora y jersey de los Rayados pegaditiiito a su panzota.
    Lo bueno es que cuando se le bajó la peda lo regresamos a monterrey.

  2. Azucena says...

    yo creo que esa pregunta es de un tipo muy personal y si todos nos preguntaramos que es lo que yo estoy haciendo por hacer la diferencia,? yo creo que tendriamos mejores resultados Mira hace como 2 anos yo, me plantee esa pregunta, al principio me resulto atroz por la parte de la violencia pero acepte el reto. y me fui a una de las ciudades mas peligrosas a dar jugetes a los mas desvalidos que son los ninos, no, es que sea muy valiente, pero alguien tenia que salir al frente. Resultados me senti bien con migo misma y y conoci a gente muy noble que apesar de su pobreza te ofrecian la poca comida que tenian. ademas de la sonrisa de esos ninos que te dan las gracias a pesar de que perdieron a algun familiar a causa de la violencia. «no» por la violencia vamos a dejar nuestros principios o valores humanos. antes al contrario ahorita nos necesitan no,
    manana.