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agosto 25, 2011 economía, México, Nuevo León, PRI

¿Podría México contribuír a la Crisis Financiera Global?

Muy interesante lo que se está gestando en nuestro país, y que se pudiera convertir en la aportación Mexicana a la Crisis Financiera Global.

Para los que no están al corriente, o enterados, empecemos con un contexto histórico.

La Crisis Financiera Global comenzó a mediados del 2007, cuando se colapsó el mercado de bonos financieros garantizados por hipotecas Americanas, que eventualmente fueron conocidos como «Activos Tóxicos». Esto provocó la caída de Bear Stearns en Marzo de 2008 y su rescate, lo cual a su vez provocó la sospecha de Wall Street de que TODOS los Bancos de Inversión del mundo estaban plagados de «Activos Tóxicos», y por tanto, en quiebra técnica. La sospecha se confirmó cuando Lehman Brothers lanzó un ultimatum al gobierno de Estados Unidos: «rescatenos, o declararemos quiebra». Ante el titubeo del Gobierno de George Bush, Lehman Brothers se declaró en quiebra, y provocó la caída de los valores bursatiles de todos los bancos del mundo.

La caída de los bancos llevó al Gobierno de Estados Unidos a autorizar el rescate bancario más grande de la historia, y a una serie de políticas fiscales y monetarias que hoy siguen siendo controversiales, y que, aunque han calmado el pánico de una Gran Depresión Global, no han logrado reactivar la economía a los niveles de crecimiento previos a la crisis. Pero el efecto más trascendente de la crisis financiera Americana fue una nueva (y necesaria) prevalencia de escepticismo por parte de los inversionistas internacionales quienes, investigando más a fondo sus otras inversiones, descubrieron graves inconsistencias en los regimenes de deuda de países como Islandia, Inglaterra, Grecia, Irlanda, Portugal, e incluso España o Italia. Esto hundió a varios países en crisis. Grecia se declaró en suspensión parcial de pagos hace unas semanas, y Alemania y Francia ahora se han asentado en el rol de garantizar la deuda de todos los demás países Europeos: un rol que no es nada popular entre los habitantes de esos países y que podría ser un castigo para los motores económicos de la región Europea. La crisis en Europa es de tal preocupación, que algunos analistas ya, incluso, hablan del fin del Euro.

En el mundo, tradicionalmente hemos tenido 4 motores económicos principales: Estados Unidos, Europa, China y Japón. Con las crisis en Europa y Estados Unidos, las esperanzas de que China (o, en general, los paises BRICs), en conjunto con Japón reactivaran la economía mundial cada vez se desvanecen más.

Luego del terremoto, maremoto y la crisis nuclear Japonesa, la esperanza de muchos era de una inversión en reconstrucción que inyectara vitalidad a la economía Japonesa y mundial. En cambio, Japón sigue hundido en una crisis política cada vez más profunda. Tal parece que Japón está determinado a nunca salir de su era perdida de deflación y deterioro. Solo una élite política que refleje más la cultura de su pueblo, que pierda los intereses partidistas, y que muestre un liderazgo real podrán rescatar a Japón. Mientras tanto, la crisis natural y nuclear de Marzo de 2011 seguirá acompañada de una crisis financiera y económica con la que Japón deberá lidiar. Japón sigue siendo el país más endeudado del mundo, por lo que este país se juega no solo su éxito, sino su viabilidad, en todos los sentidos de la palabra.

Por último, el caso de los BRICs, aunque el menos preocupante de todos, ha demostrado ser insuficiente para reactivar la economía mundial. Las crisis en otros países han demostrado las debilidades estructurales de estos países. India encarcela activistas que luchan por la transparencia. Rusia sigue siendo un país carcomido por la corrupción. China cada vez más se muestra represivo y hostil, especialmente ante un ambiente inflacionario que podría provocar un sentimiento anti-regimen. La única excepción honrosa es Brasil, quien a pesar de hacer las cosas bien, es demasiado pequeño como para poder, realmente, provocar un auge mundial.

Al final, la crisis no es solo de percepción, sino de confianza en las bases tenues sobre la que cada país se ha construído. Estados Unidos se desmoronó en su consumismo. Europa se desmoronó en su arrogancia. Japón se desmorona en la avaricia de sus líderes. Rusia se desmorona en su corrupción. China, aunque no se desmorona, si corre riesgos grandes por mantenrse totalitario.

El caso Mexicano.

¿Qué hay de México? Del Gobierno Federal escuchamos que todo va bien, que México ha hecho las cosas excelentemente, y que, aunque sí nos puede pegar la crisis mundial, estamos preparados y puede que no pase a mayores. ¿Qué hay de cierto en esto?

Las finanzas del Gobierno Federal están solidas y son sanas. Las reservas internacionales son suficientes y se expanden. Los niveles de deuda pública son relativamente bajos. La inversión Federal probablemente crecerá el año que viene, debido a las elecciones. Dificilmente veremos un México con una tasa de inflación superior al 5%, o un desempleo superior al 6%, o un crecimiento económico inferior al 3%. No son etapas de vacas gordas, pero comparado con el desastre que enfrenta el resto del mundo, no está nada mal.

El problema de México no es el Gobierno Federal, sino los Gobiernos Estatales. Estos han disparado su deuda en triple digito en los últimos 10 años. El caso más grave es el de Coahuila, recientemente expuesto, que incrementó su deuda a base de engaños, mismos que le significaron una degradación severa de su calidad crediticia, poniendo en riesgo la viabilidad financiera del Estado. Pero Coahuila no está solo. Sin hacer mucha investigación, facilmente puedo decir que hay otros estados en circumstancias similares, como por ejemplo, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, el Estado de México, Chihuahua, Oaxaca, Yucatán, y el DF. Junto con Coahuila, los anteriormente señalados hacen 10 entidades federativas (de 32, o el 31.3% del país) las que se encuentran en riesgos crediticios severos.

Para ser justos, el riesgo crediticio de cada entidad es diferente. Hay algunos casos, como el DF, en donde el riesgo es más bien por falta de transparencia que por falta de bases financieras sólidas. En otros casos, sin embargo, la situación es realmente preocupante, pues la entidad se encuentra casi en quiebra técnica. Este es el caso de Nuevo León, por ejemplo.

Nuevo León es un caso que, si no fuera tan triste, sería risible. Es triste por que es sede de uno de los principales motores económicos del país, y a pesar de eso el gobierno que ha tenido desde el 2003, ha hecho lo necesario para convertir esta potencia en el hazmerreír de los inversionistas de bonos. Hace una semana, salió el Tesorero del Estado ha asegurarle a los inversionistas que NL sí tenía con qué pagar sus deudas. Hoy salió el mismo Tesorero a asegurarle a inversionistas que en NL no pasaría como Coahuila, donde se descubrieron mentiras y deudas escondidas. Lo triste del caso es que esta historia suena conocida. El Presidente de Grecia repitió una y otra vez que las finanzas de Grecia eran sanas, hasta que se declaró en suspensión de pagos. Los banqueros de Irlanda dijeron una y otra vez que Irlanda no necesitaría un rescate, hasta que lo pidieron. En Europa este ha sido el patrón: los países más emproblemados son los primeros en decir que no tienen problemas, hasta que los problemas son tan evidentes que son imposibles de ocultar.

El problema de Coahuila ya es imposible de ocultar, y ahora negocia con bancos (por que su calificación ya no le permite salir al mercado a vender bonos de deuda Estatal) cómo refinanciar sus pasivos. Esto significa que los bancos son la única alternativa para Coahuila, lo cual generalmente significa altas tasas de interés, y un freno a la capacidad de deuda que se traduce a menor inversión Estatal. El problema de Nuevo León está a un paso de reflejar el de Coahuila, y de evidencia tenemos, además de la prisa del Tesorero Estatal por negar los problemas, que a pesar de la destrucción dejada por el Huracán Alex, ha tenido que ser el Gobierno Federal quien invierta en la reconstrucción (razón por la cual está se ha tardado tanto), pues el Gobierno Estatal carece de recursos (excepto, aparentemente, para pagar casi $2,000,000.00 de pesos diarios en publicidad a favor del Gobernador Medina, y para que el Gobernador Medina viaje en avión privado a sus frecuentes vacaciones).

Ahorita estamos hablando de solo un Estado con problemas financieros tangibles. Pero el riesgo está en 10 de ellos. Cuidado, por que son los Estados en dónde mayor riqueza se concentra en nuestro país. Si llegaramos a un punto en donde TODOS se ahogan, ¿quién podrá ayudarlos? Por necesidad política, y por falta de alternativas, tendrá que ser el Gobierno Federal quien asuma las deudas de los Estados y los rescate. Esta es la razón por la cual el PRI está presionando al Congreso a que se incrementen (otra vez) las partidas presupuestales a los Estados. La mayoría de los Estados emproblemados son gobernados por el PRI, o fueron gobernados por el PRI cuando los problemas se generaron.

Hay otro país en América Latina que tenía un Gobierno Federal con indicadores macroeconómicos y finanzas de lujo, y que sin embargo quebró a causa del endeudamiento excesivo de sus entidades federativas. Ese país es Argentina. México corre el riesgo de convertirse en otro Argentina. ¿Se acuerdan de los cacerolazos? Tal vez sea hora de que los Mexicanos también vayamos a comprar cazuelas, por que la deuda excesiva de los Estados de México podría convertirse en la aportación Mexicana a la Crisis Financiera Global. México se demoronaría en las ganas del PRI de desprestigiar al PAN sin renunciar a la corrupción.

Si uno busca en mis posts anteriores de hace varios años, verá que yo mismo ya veía venir esto desde hace años. En 2007 se lo pregunté al Senador Fernando Elizondo en un podcast, y él lo aceptó como riesgo. El riesgo está cada vez más cercano de volverse realidad. No soy de quien disfruta en decir «se los dije». Quiero creer que aún estamos a tiempo de enmendar el rumbo. Hagamoslo.