Seldon Matrix

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mayo 29, 2007 México, opinión, política

Guerra, ¿contra el narco?

En este blog yo hable de los peligros de la militarización de la Seguridad Pública. Meses después, políticos de oposición me están dando la razón. Sin embargo, me parece curioso que ningún político se atreviera a cuestionar la medida durante las campañas electorales, y sea hasta ahora que el Presidente Calderón ha invertido un fuerte capital político en la medida cuando la oposición «mágicamente» se da cuenta de que militarizar la seguridad pública trae riesgos.

Los riesgos que yo predije hace meses hoy los estamos viviendo, como potenciales abusos de poder (denuncias ya existen y faltan las pruebas; en una de esas, las denuncias tienen sustento), y también la exponencial escalación de la violencia por parte del enemigo (suponemos que el enemigo son los criminales). Sin embargo, muy pocos criticaron la medida en ese entonces y ahora todos pagaremos las consecuencias.

Pero, cuidado, ya hay locos por ahí que estan llamando a la suspensión de las garantías individuales. Cierto, que esos chistes que comprenden los primeros 28 artículos, y el primer capitulo, de la Constitución de México le dan risa al poder, tanto que por ahí hay preciosos y heroes de peliculas celebrando el acenso de un equipo a Primera División, cuando deberían estar en la cárcel considerando lo que hicieron con Lydia Cacho, y los crimenes que la periodista ha denunciado que el poder ha encubrido. Las garantías individuales no protegieron a Cacho, no protegieron a los protestantes en Oaxaca, no protegieron a los manifestantes en Atenco, y para ser sinceros, no nos protegen ni a ti ni a mi día a día. ¿Cuantas veces te ha detenido un tránsito a pedirte mordida? El hacer ese acto, el susodicho tránsito ha transgedido al menos un par de esos 28 articulos, y sin embargo, siguen impunes. Las garantías individuales no sirven de nada. Sin embargo, es lo único que tenemos para protegernos del poder, y si se formaliza la impunidad gubernamental con la suspensión de garantías, la combinación de este fenomeno con la militarización del país se habrán traducido efectivamente en una dictadura.

Para empeorar el asunto, tenemos la polarización del Congreso. El Congreso de la Unión se constituye, en teoría, para ser un organismo de discusión racional que modere el poder del Ejecutivo y del Legislativo, y para aprobar leyes que satisfagan las demandas de los poderes que constituyen la unión. Los Diputados electos representan a un grupo de ciudadanos, mientras que los Senadores electos representan a las Entidades Federativas. Los diputados y senadores no electos, sino plurinominales, no representan ni a los Estados ni a los Ciudadanos, sino a los partidos políticos. Aquí es donde comienza a complicarse el asunto, por que se reconcoe que los partidos políticos deben tener una voz en el congreso a pesar de ser tan impopulares que no puedan ganar una elección. Esto debilita la capacidad negociadora del congreso, pues incentiva la lealtad partidista de los legisladores, dejando a los electores en último termino.

El asunto estaba mal desde el principio (preguntenle a Fox), pero a partir de la elección del 2 de Julio, esto ha empeorado. El PRD se negó a reconocer la demanda del electorado de tener un gobierno de unidad, y el candidato de la izqueirda rechazó negociar con el candidato que tuvo ligeramente más votos que él, y con esto la polarización política de México se llevó al Congreso. A pesar de que el PRD tiene la segunda fuerza en el Legislativo, han capitulado su poder al alienarse de toda negociación política, dejando al congreso practicamente paralizado. En «protesta» por que los ciudadanos elegimos no llevar a Lopez Obrador a la Presidencia, el PRD ha capitulado su responsabilidad de ser una voz racional, negociadora, y conciliadora para evaluar la labor del Presidente (el que sí elegimos) Calderón. La paralisis del congreso dejan a Calderón amplio margen para la impunidad y solo tenemos como garantía su «buena voluntad» para confiar en que no abusará de su poder. Como sabemos, la «buena voluntad» es un chiste para los políticos… para TODOS los políticos. Si voté por Calderón, es por que tenía confianza en el poder del Congreso para limitar su poder. Lamentablemente, la paralisis propiciada por el PRD ha hecho esto imposible.

Así las cosas, el poder ejecutivo tiene el campo abierto para ordenar cualquier acción que desee. Con la militarización de la seguridad publica en los Estados afligidos por el narcotráfico, y las recientes sugerencias de suspensión de las garantías individuales, uno tiene que preguntarse si esta Guerra que vivimos en México es entre la ciudadanía y su gobierno constituido democráticamente contra el narcotráfico, o entre el gobierno constituido perversamente por circumstancias, juegos de poder, y financiamientos ilicitos de campañas, posiblemente con narco-fondos, contra todos los derechos de la ciudadanía. Mi preocupación es que los ciudadanos seguimos enojados con el estado de las cosas y defendemos lo que creemos es lo mejor con la fuerza de todas nuestras emociones, pero la razón la hemos dejado olvidada.

Reflexionemos: todos pagamos impuestos. Los que tienen casa o propiedades pagan predial, y los que tienen automoviles pagan tenencia; los que trabajan y tienen ingreso pagan algun tipo de impuesto por ingreso, sobre la renta, sobre nomina, o algo similar. Además, todos los que compramos cualquier cosa en México, como comida, ropa, agua, etc…, pagamos un impuesto llamado IVA. Si todos pagamos impuestos, todos los políticos nos deben su salario, son nuestros empleados, ¿por que no les exigimos cuentas? Si, como yo, votaste por Calderón, entonces él no solo es tu empleado, sino que te debe el puesto, ¿qué está haciendo para pagarte esa confianza que depositaste en él? No voy a decir que estoy insatisfecho con su gobierno en este momento, por que está haciendo el trabajo por el cual voté por él (la macro economía). Sin embargo, en los otros rubros que debe trabajar un Presidente, Calderón me tiene muy preocupado. Aún no me ha decepcionado, pero siento que está en un momento crucial en donde todas las circumstancias que vengan adelante serán ocasiones perfectas para hecharlo todo a perder… Y sin un Congreso fuerte que delimite los poderes del Presidente, el gobierno de Calderón me tiene muy preocupado.

Ahora bien, a sabiendas de todo lo que ha pasado en los primeros meses de Calderón, a 10 meses de su elección, ¿hubiera votado por Lopez Obrador?… La respuesta es no. Considerando lo que ha hecho el PRD, y las circumstancias que hoy vive el país, lo único que puedo pensar es que las cosas serían muchísimo peores si Lopez Obrador fuera el Presidente. Debo decir, sin embargo, que 60% de lo que sería peor si Lopez Obrador fuera Presidente no dependen de él (como la confianza del inversionista, las tasas de interés, o la colaboración de las entidades federativas). Sin embargo, eso no significa que «mágicamente» me haya surgido confianza en él. Lopez Obrador perdió mi confianza hace mucho tiempo. En el 2003 hubiera votado por él, pero ya no. ¿Que fue lo que me hizo perder confianza en él? Que lo demandaron, y en lugar de defenderse con la razón (¡a pesar de que era inocente!), se defendió con un rally. Solo los dictadores necesitan rallies. Los inocentes, y los que tienen confianza en su inocencia, saben que las fuerzas del escrutinio los fortalecen. Lopez Obrador le huyó al escrutinio, y eso solo significa que es una persona a la que no se le puede tener confianza.

Pero regresando al tema, estimado lector y compañero ciudadano, México te necesita. Tus políticos han capitulado su responsabilidad y el narco está dando su lucha más feroz. Depende de nosotros, de ti y de mi, acotar el poder de los gobernantes para garantizar que sigamos siendo una democracia libre. Otros políticos han usado mucho menos que lo que está pasando en México para establecer dictaduras. Es nuestra responsabilidad asegurarnos que los que hoy están en el poder no se aprovechen de nosotros. Si, yo voté por Calderón por que le tenía confianza. Pero ninguna confianza puede ser ciega. Ha llegado el momento de hacer nuestra parte.